viernes, 20 de abril de 2012

CHEPITO ALTO, PUEBLO RODEADO DE NATURALEZA

       El calor y el sol como todos los días era muy intenso, pero ese día (un sábado por la mañana) se iba a poner más caluroso, porque íbamos a caminar mucho y estar demasiado tiempo bajo el sol, pero todo por una buena causa, visitar y conocer más sobre la población del caserío Chepito Alto.
Aunque es un caserío que le pertenece a Mórrope, decidimos ir por Mochumí, debido a que el tiempo para llegar al pueblo era mucho más corto. Tomamos un colectivo y nos lanzamos a la aventura, a ver que nos esperaba.
      El camino era agreste, no había un asfalto que impida los baches y que el viaje sea más corto, pero igual disfrutamos del recorrido, porque la naturaleza nos recibía, una naturaleza que no conoce el ruido y la vida agitada de la ciudad; las inmensas chacras de arroz, plantaciones de diversas especies hacían este viaje placentero y confortante.
      El intenso sol que irradiaba en Chepito era el primero en recibirnos, pero la frescura del lugar y el poco viento que había,  hacía que no sintiéramos mucho el calor. El caserío era pequeño, la mayoría de casas eran de adobe y quincha y estaban ubicadas alrededor de un  pequeño parque lleno de arena y un poco descuidado, los pocos pobladores que se encontraban en el lugar eran las madres de familia, quienes estaban desarrollando las labores del hogar, y un grupo de niños que jugaba y bailaba, los padres de familia en su mayoría se encontraban en el campo,  trabajando la tierra y cuidando sus plantaciones de arroz, en otras palabras la mayoría de familias viven de la agricultura y de la crianza de animales de corral. 
     Seguimos nuestro recorrido y notábamos muchas carencias en la población, una de ellas y muy importante es que no tenían una posta medica cercana, la única que está  a su alcance es la de Mochumí a 30 minutos o Mórrope. Así que hemos decidido implementar una campaña radial donde hablemos temas de salud y que la población sepa cómo cuidarse de las distintas enfermedades que los asechan.  
    La población es muy amable y atenta, nos recibieron cordialmente, y nos brindaban los datos que queríamos conocer. El señor Carlos Rodolfo Cajusol Vidarte, es el teniente del caserío, intentamos hablar con él, pero no se encontraba en su casa pero para la próxima visita nos atenderá con muchísimo gusto, eso fue lo que nos dijeron sus familiares.
   A pesar de ser un pueblo pequeño con aproximadamente 150 habitantes, cuenta con una pequeña institución educativa, pero el problema es que solamente estudian alumnos de primaria, los jovencitos que ya están en educación secundaria tienen que caminar mucho tiempo para poder llegar a su institución educativa que se encuentra a 30 minutos del poblado, tienen que caminar porque no hay movilidad disponible a cada momento además de que no cuentan con los recursos económicos como para poder movilizarse en transporte público. También cuentan con una pequeña aula para los niños de inicial, en ambas instituciones no solo estudian los pobladores de Chepito Alto, sino también los niños de los poblados aledaños.
Por las tardes los pobladores se divierten un poco, después de un arduo trabajo en el campo, ellos cuentan con una loza deportiva la cual en  las tardes se llena de gente para poder disfrutar del deporte, eso sí, en horas de la noche regresan a casa porque no cuentan con alumbrado público. Es así como disfrutan los pobladores de su día, trabajando y  divirtiéndose.
Prometimos regresar pronto porque esta travesía aun no acaba, recién ha iniciado.

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